La inteligencia artificial avanza como la gran promesa de nuestro tiempo: sistemas cada vez más limpios, precisos y racionales. Algoritmos cada vez más capaces de decidir sin cansancio, sin error, sin afecto. ¿A dónde nos llevará esta carrera que no para? Ya empiezan a surgir debates que nos hacen pensar en la necesidad de su desarrollo ético. En ellos se repite una idea inquietante: hay que dotar a la máquina de impulsos humanos básicos, incluso pedirle que actúe con nosotros como una madre con sus hijos antes de que pueda dejarnos tirados. Cuidar, proteger, amar. Pero la pregunta no es técnica, sino moral: ¿qué tipo de humanidad estamos intentando simular?…
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La historia muda de la emigración leonesa
Mientras que en algunos puertos de América Latina el término «gallego» se consolidó como sinónimo de español, y la identidad asturiana logró institucionalizar su diáspora en casi un lobby transnacional, el vasto fenómeno de la emigración leonesa se disolvió en el silencio. León, uno de los territorios peninsulares con mayor volumen de éxodo ultramarino y un drenaje demográfico constante hasta bien entrado el siglo XX, optó por una vía contraria: la ausencia no se convirtió en memoria, sino en mudez cultural. La fuerza de un relato es a menudo más poderosa que la realidad demográfica. Galicia y Asturias entendieron que la diáspora era la «quinta provincia», un capital social y…
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Una teoría leonesa contra el aislamiento
El doctor Erichssen dejó atrás su casa en Estocolmo y viajó a Etiopía. En un hospital de campaña, entre camillas, bisturís y niños enfermos, encontró algo que había perdido: sentido. “Si no fuera por Sennait, mi esposa etíope —dice en el documental La teoría sueca del amor— seguiría preocupándome por cosas tan superficiales como si cubrir o no el porche de mi casa con cristal”. Suecia diseñó, tras la guerra, una sociedad para que nadie dependiese de nadie. Ni siquiera dentro de las propias familias. Fabricaron individuos libres… y completamente solos. Hoy ese ideal ha dejado de ser un lujo ideológico y nos ha alcanzado en sociedades como la nuestra,…
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Vivos en el país de los muertos
Una mujer aprieta el paso. Protege con su ropa un ramo de flores que lleva envuelto en un plástico transparente. Apenas se oyen las gotas de lluvia que repican sobre las lápidas. Algunos ecos sueltos, algunas pisadas. Los charcos reflejan un cielo cubierto de nubes grises y los paraguas, poco a poco, se van multiplicando. Convocados por el recuerdo, se van formando grupos de cuerpos en torno a las tumbas. Cuando veo un cementerio en estas fechas de Todos los Santos, pienso en un hormiguero. Esos lugares que durante todo el año permanecen solos, con alguna visita ocasional, ahora se convierten en un testimonio de vida. Por sus calles desfilan…
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Memoria de un incendio
Mire bien esta foto. No piense aún en incendios ni en presupuestos. Fíjese solo en el cuadro. Esto no es un valle quemado. Es la alegoría cruda de nuestra tierra cuando todo arde y el sistema se aparta. Lo primero que golpea es el negro. Las ramas —las que antes alzaban sus copas como paraguas verdes— ahora son un andamio de hierro fundido, un dibujo de tinta china sobre el vacío. El suelo es hollín. Las raíces, ceniza. Es como si la tierra, agotada, se hubiera echado encima no un velo, sino el sudario del olvido. Aquí no hay épica. Aquí hubo derrota. Las ruinas vegetales, los esqueletos de árboles,…
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De otoño a León
Uno de los cuadros más famosos de Caravaggio es una cesta de frutas que se encuentra en una sala de la Pinacoteca Ambrosiana de Milán. Al acercarnos a él, las frutas, que de lejos nos parecían frescas, nos van descubriendo un universo de manchitas y de parásitos que delatan a la verdadera naturaleza muerta. Las uvas podres, el agujerito oscuro en la manzana o la mancha de la pera nos muestran lo que el pintor milanés nos quería contar: la fugacidad de la vida. El otoño me recuerda mucho a este cuadro. Una tarde nos parece que todavía es verano, con los rayos de sol calentándonos a través de la…
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Prometeo derrotado
Escuchaba hace unos días comparar el desarrollo de la inteligencia artificial con el nacimiento de un Frankenstein. Es cierto que el personaje de Mary Shelley se ha convertido en un icono de la cultura contemporánea por muchas razones, pero quizás la más significativa sea que nos sitúa ante ese conocimiento sin control al que siempre está abocado el ser humano, uno que a veces nos coloca en el filo de nuestra propia humanidad. Quien haya tenido en sus manos un ejemplar de la novela habrá visto su subtítulo: El moderno Prometeo. Un guiño al personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para dárselo a los…
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Desplazados
Hace unos días escuché la entrevista a una de las evacuadas de Quintana del Marco durante los incendios de agosto. Contaba que su hija, antes de escapar de su casa, consiguió guardar las fotografías familiares en el congelador de la casa con la esperanza de que al menos esos recuerdos se conservaran. No pude dejar de pensar entonces en muchos desplazados por guerras y por grandes desgracias, y por esos actos desesperados de tratar de conservar la identidad con el hogar y con el territorio que se ven forzados a abandonar. Como los refugiados palestinos que han recorrido el mundo con las llaves de sus casas en el bolsillo desde…
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O el fuego o nosotros
Les voy a contar un testimonio, un titular y una reflexión. El testimonio: mi hermano es bombero de la Diputación de León. Hace unos días, en el incendio que asoló Lusio, su equipo tuvo que replegarse sin ayuda ante unas llamas que no tuvieron compasión con ese pueblo. Muchos habrán visto las imágenes. Restos humeantes, vigas rotas y muros de piedra descompuestos quedaron como triste testimonio de la derrota. No hubo apoyos y no pudieron hacer nada. Ellos fueron los últimos en retirarse sin remedio de un lugar donde ya se escuchaba el silencio de la muerte. En las redes hemos visto lamentos y dolor por esas vidas enteras que…
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Xuan Bello Nel Corazón
Hace unos días, una amiga puso en whatsapp un enlace a un artículo de Xuan Bello: “Un llión nel corazón”. Me extrañó, pues era un artículo conocido y que tiene casi veinte años. Pero poco a poco me fui dando cuenta de lo que ocurría. Por todas partes llegaban las noticias de que el escritor asturiano acababa de morir de forma inesperada a los sesenta años. Y nadie parecía quererlo creer. Conocí a Xuan Bello hace dos décadas, en Cangas de Narcea. Compartíamos mesa en una comida de gente implicada en el asturleonés (asturiano, leonés o como ustedes quieran llamarlo), y Bello se sentó a nuestro lado, interesado de una…