Mirada, 2024. DAVID CAMPOS
Contraportada,  Diario de León,  El Retrovisor

Gente a la Virgen

Ese camino por el que me preguntan ustedes pasa por detrás de las naves del polígono. Al otro lado verán solares llenos de cardos y alguna tapia. Y al fondo las montañas. A la Virgen tardarán una media hora en llegar. Es un pueblo muy grande. Rápido van a ver todo el jaleo, no van a perderse: los puestos de los feriantes, el ruido, seguro que hay algún atasco. Si van por la carretera general, llegarán a la basílica, y seguro que está todo lleno de gente. Hoy se puede visitar entera, aunque igual encuentran cola.

Fíjense en una de las puertas; hay un relieve de bronce con la cara de San Froilán, el santo que se celebra hoy. Todo el mundo le soba las narices; por eso esa parte brilla más que el resto. Yo qué sé, es una tradición. Cuando yo era pequeño, me entretenía frotando aquello y me tenían que arrancar mis padres de allí protestando; y es que lo demás de la fiesta me aburría soberanamente. Bueno, los carros no me aburrían, y era por los animales. Sí, los carros. Miren, si van rodeando la basílica, verán que hay una campa que está llena de carros, de los de antes, tirados por vacas, algún buey, caballos… Es una tradición que viene de cuando la gente venía a esta romería hace muchos años, cuando casi todos eran labradores, gente de los pueblos de las comarcas vecinas, de la Sobarriba, del Páramo, de la Ribera. Venían montados en carros. Seguro que por caminos más bonitos que esos que hay entre las naves del polígono. Dormían debajo, entre las ruedas, imagínense. Y marchaban después a sus pueblos con lo que habían comprado en la feria. Pues no sé qué comprarían, la verdad. Supongo que herramientas para el campo, aperos… Miren, una cosa que se compra mucho en esta romería son avellanas, los “perdones” que llaman. Ah, bueno, y les van a llamar la atención los pendones. Sí, vienen en todas las guías de León. Son esas enseñas de colores que parecen banderas enormes que suelen representar a los pueblos. Cuando lleguen, seguramente los tengan apoyados contra las verja que rodea la campa. Es un espectáculo de colores. Por lo demás, puestos de ropa o de comida, en plan mercadillo. Jerseys, bragas, rosquillas, ruido, jaleo. Y mucha, mucha gente. Por ahí no hay quien se mueva. Ah, y coman chorizo y morcilla, que hoy es lo suyo.

No, yo no. Yo voy a bajar a León. Que a estas horas está todo el mundo en la Virgen del Camino y la ciudad está mucho más tranquila. Ustedes sigan por ese camino; ya me contarán.

Publicado originalmente en el Diario de León.