Portería.DAVID CAMPOS 2025
Contraportada,  Diario de León,  El Retrovisor

El ascenso

El recogepelotas corre hacia la banda y se agacha. Al agarrar el balón, ve que en una de las costuras del cuero están, sentados en un sofá, un matrimonio y dos niños que le miran fijamente. Atónito hace girar la pelota entre sus manos. Ya ni escucha los gritos del público. Pero ni aún así consigue borrar el espejismo. Mira de nuevo el esférico y ve, en otra de las costuras, un bar de barrio que cree reconocer. La multitud de clientes se agolpan desde la puerta. Algunos se llevan las manos a la cara y otros aprietan los puños. Desde el exterior, alguno se muerde el labio inferior y mira hacia el interior que está lleno de gente. Todos mantienen el suspense.

El recogepelotas, que no se lo cree, sigue girando la bola entre sus manos. Ya no escucha las trompetas de las gradas ni los gritos que le dedican desde los banquillos. ¿Cómo va a contar lo que está viendo? ¡Le tomarían por loco! Vuelve a girar el balón. Allí están el equipo de su colegio con los brazos levantados, Marcelo el de la pescadería, Juana y Petronila, el del kiosco de al lado de su casa… De pronto, un empujón lo hace salir de su embelesamiento. Un jugador del equipo local le quita de golpe el balón de entre las manos. Hace el saque de banda antes de que le dé tiempo a reaccionar. Cuando le quiere avisar, ya es demasiado tarde; toda esa gente que ha visto viviendo dentro del balón han tenido que sufrir el tremendo puntapié de Peláez, el delantero centro. Y el balón estrellándose contra la red. ¿Habrá sentido toda esa gente el terremoto? ¿Se habrá caído el techo del bar? ¿Se mantendrá en pie el colegio? ¿Estarán todavía en el sofá los dos hermanos? En el estadio, sin embargo, todo son gritos y abrazos, un tumulto ensordecedor y el chico levanta las manos con un auxilio ahogado en la garganta. Allí, el recogepelotas, ve a todos los miembros del equipo local saltando y bailando. Y, al final, hacer una melé alrededor del esférico como si ellos también supieran que, desde su interior, una enorme multitud les está acompañando con sus gritos de triunfo.

Publicado originalmente en el Diario de León.