Tormenta.david campos 2025
Contraportada,  Diario de León,  El Retrovisor

El conjurador

-Ese señor tan principal que ven ustedes —dijo doña Claudia medio asomada a una de las ventanas del palacio— llega por el Camino de Mérida a cuenta de las tormentas. Fíjense en esa apostura con la que monta el macho. Parece que aún es caballero en la tropa del mesié de la Angulem. ¡Si es que no ha pasado el tiempo por él! Con qué ímpetu desmonta a pesar de su edad, como si aún fuera el brigadier que sirvió en el ejército de Francia. Ya entonces lo conoció mi abuelo, en el sitio de Cádiz, con sus vistosos galones cosidos a su charretera y su penacho rojo de plumas rojas en todo lo alto del cólbac. Allí coincidieron escalando las paredes del Trocadero, cuando acosaban a los liberales aquellos, maldita sea su estampa. Porque en esta familia, tienen que saberlo ustedes, hemos sido gente de orden, claro que sí, por mucho que se haya hablado por ahí del primo Eleuterio, que en paz descanse. El hombre se fue con la carlistada por la parte de la montaña de Riaño. Que no digo yo que estuvieran mal las ideas que tenía, pero eso de echarse al monte, así de aquella manera, y acabar como si fuera una alimaña… ¡Ay, por Dios! Acérqueme el bénitier que me santigüe. Pero dejemos eso. Miren, miren ustedes al señor Dubois con qué garbo cruza la plaza. Lo hemos contratado por la fama que le antecede como conjurador de nubes por toda la región de la Extremadura. Este verano, ya lo sabrán ustedes, por estas riberas el calor levanta el agua de los ríos con fuerza y a veces nos castiga con la piedra como si cayeran cien mil reñuberos. Que ya llevamos por aquí arruinadas tantas heminas de pan que hemos tenido que mandar a Juanín a las Asturias con un bando para que este año no vengan los segadores. De nada sirvió gastar casi veinte sacos de centeno para pagar a pastores que sabían de eso de conjurar; para que subieran al monte con la pala del horno y otros telares, y para que se tiraran de bruces al suelo con sus oraciones. Por lo menos, ese señor Dubois estudió en la Academia de Egipto con una beca que recibió de la Academia Española de Meteoros y Cuerpos Celestes, cuando el rey Fernando quiso agradecerle los servicios prestados. Servicios que en aquellos tiempos de los que antes les hablaba, valieron muchísimo. Sí, abran, ábranle la puerta, que nos muestre su magia, a ver si de una maldita vez libramos de estas tormentas por un buen tiempo, ¡aunque solo sea por doscientos años!

Publicado originalmente en el Diario de León.