Sí, con 17 años. Se le quedó el pelo tan blanco como esa nieve que queda por esos altos de ahí arriba. Lo metieron en la cama, y hasta que no pasaron dos días no dijo esta boca es mía. Mi abuela contaba que le daba las sopas así, de poquitín, con la punta de la cuchara. Y digo yo que él tragaría por cumplir con el de arriba porque seguro que mi abuela no dejaría de rezarle allí al lado de la cama, que menuda beata era. Debió librar de milagro. Yo creo que pensaron que se moría porque hasta marcharon a Sosas a buscar a una paisana que…