Uno de los cuadros más famosos de Caravaggio es una cesta de frutas que se encuentra en una sala de la Pinacoteca Ambrosiana de Milán. Al acercarnos a él, las frutas, que de lejos nos parecían frescas, nos van descubriendo un universo de manchitas y de parásitos que delatan a la verdadera naturaleza muerta. Las uvas podres, el agujerito oscuro en la manzana o la mancha de la pera nos muestran lo que el pintor milanés nos quería contar: la fugacidad de la vida. El otoño me recuerda mucho a este cuadro. Una tarde nos parece que todavía es verano, con los rayos de sol calentándonos a través de la…