Seguramente no conoce a Penélope. Ni sus idas y venidas por la urdimbre ni su espera. La historia de Ulises le queda lejos; la historia de cómo su esposa aguardaba el retorno del héroe haciendo y deshaciendo su tejido, que en acabarlo estaba su sentencia. No, seguramente no conoce esa historia. Ella lo que espera es a que cuezan unas patatas que hierve en un puchero, que vienen los nietos a comer y les gusta la carne con puré. Mientras, aprovecha. Le coge el bajo a un pantalón, cose la tira de un mandil. La máquina está cerca de la ventana, por donde entra bien el sol, que la vista…