Las tensiones internacionales con las que nos desayunamos cada día nos dicen que el imperialismo vuelve a estar de moda. En realidad es un fenómeno que nunca se fue. Desde la industrialización, durante el siglo XIX, las grandes potencias se lanzaron en una carrera frenética por dominar el mundo. Recursos, control de zonas estratégicas y la búsqueda de un espacio por el que expandirse hicieron que muchos hinchasen el pecho como gallos de pelea. Un día fueron los británicos y los alemanes, hoy Estados Unidos y China. Entonces fueron dos guerras mundiales y ahora las miradas se cruzan amenazantes con pullas locales en Ucrania o en Oriente Próximo. Como siempre,…