Horizonte.david campos 2025
Contraportada,  Diario de León,  El Retrovisor

Xuan Bello Nel Corazón

Hace unos días, una amiga puso en whatsapp un enlace a un artículo de Xuan Bello: “Un llión nel corazón”. Me extrañó, pues era un artículo conocido y que tiene casi veinte años. Pero poco a poco me fui dando cuenta de lo que ocurría. Por todas partes llegaban las noticias de que el escritor asturiano acababa de morir de forma inesperada a los sesenta años. Y nadie parecía quererlo creer.

Conocí a Xuan Bello hace dos décadas, en Cangas de Narcea. Compartíamos mesa en una comida de gente implicada en el asturleonés (asturiano, leonés o como ustedes quieran llamarlo), y Bello se sentó a nuestro lado, interesado de una forma especial en charlar con aquellos que veníamos del sur de la cordillera. Conocí entonces su hablar discreto y su modestia infinita a pesar de sus conocimientos desbordantes. Y también conocí su interés por un León que él veía como una prolongación de un país que él sentía propio y que iba más allá de las Asturias administrativas. Una patria íntima que recorría, al norte y al sur del cordal, los caminos de los tejados de pizarra y el trigo “seruendo”, una patria de la lengua que él cultivaba con un amor y conocimientos tan extensos como profundos. Un escritor es alguien que un día abandona su casa, cierra la puerta y se echa a andar por los caminos. Y así era Bello. Más que hacer los caminos, los deshizo con paciencia infinita. Paso a paso, fue cuestionando lugares comunes y mapas hechos por la inercia del tópico. Fue un salmón asturiano en la bahía de Galway, un espanholinho dando clases de saudade por las calles de Braga o un bardo rumiando versos por el viejo Trastévere, en pleno corazón del imperio. Decir que fue un asturiano universal sería seguir manoseando el tópico, pero lo fue. Lo fue fuera y lo fue dentro. Como cuando un día decidió partir de la mano del Padre Galo, desde la ermita de la Regalina, junto a los acantilados de Cadavedo, para seguir las sendas de su lengua, bebiéndola de sus fuentes, sintiéndola en la boca de los pastores y los olvidados. Paso a paso. Desde la costa asturiana hasta Miranda, en Portugal. Estos días en Asturias se han prodigado los recuerdos a Xuan Bello. Quizás falten al sur de esos montes que él cruzaba con tanto cariño. La última vez que lo vi, en la Semana Negra de Gijón de hace un par de años, me volvió a hacer notar ese espacio que él guardaba en el corazón para lo leonés. No paréis, no paréis nunca, me dijo con esa voz queda e hipnótica. Asina qu´iquí quede este recuerdu, Xuan, a ti que nos enseñeste que los caminos son dalgo que facemos y desfacemos cada die. Que lleguen estas palabras a ese llugar onde agora estás, dende´l sur d´ese país tuyu, d´este país que ye tamién el nuesu.

Publicado originalmente en el Diario de León.