Que no, joder, que no, que todas las noches es el mismo cuento. Ayer a las cuatro de la mañana…
¡Que son jóvenes, Ramón! Venga, no te quejes y acaba ese vino que pedimos otro. ¿Jóvenes? A esos los ponía yo a hacer la mili. Cuando éramos nosotros estábamos en casa a las doce. ¿O no? Bueno, bueno… Sería en el pueblo. Acuérdate de tu primo Quinín cuando fue a trabajar a Barcelona. Le gustaba más el Barrio Chino que un chupo a una mona. Ese era un drogata, y así acabó. A mí con veintiún años me mandaron al Ifni, con los moros. Eso les hacía falta ahora a unos cuántos. ¡Salí de andar con las vacas a terminar en África! ¿Vosotros sabéis lo que es eso? Sólo había visto antes el tren cuando vine a León a acompañar a mi tío Amado, el que marchó para Alemania. Y de pronto me vi cruzando España y luego una semana en barco. Pues eso, que era un mico y para allí me mandaron, ¡en el desierto y pegando tiros! Les iba a explicar yo a estos chavales lo que es pasar miedo. ¡Cagüen la cuna que los arrolló! ¿Tú estuviste en lo de Tiliuin, no? Que si estuve… ¡Juanín, pon otros tres vinos ahí! ¡Ostre, Ramón, que no llegamos a comer…! Déjalo, hombre, que nos lo cuente otra vez, que le presta. Sí, vosotros reíros, cabrones, pero las pasamos canutas. Comimos más polvo aquellas dos semanas que todo el que comiste tú cuidando el rebaño de tu padre. Los marroquís nos disparaban por todos lados. Cuando nos quedamos sin agua y con aquel sol que era puro fuego, yo pensé que no salíamos más de la guarnición. A uno de Monforte que era amigo mío le pegaron un tiro en la barriga. Era un niño. Cuando llegaron los helicópteros españoles gemía como cuando matas un corderín. Sobrevivió de milagro. ¿A cuántos atufaron? A seis, y los demás salimos hechos una mierda. Heridos, sin comer ni beber durante días y con aquel calor… Chavales casi todos, gente de remplazo. Vaya jodienda. Sí, ¿pues os habéis enterado que han subido de categoría al aeródromo de la Virgen? ¡Ahora es base aérea! Se están poniendo las cosas buenas… ¿Volveremos a la guerra? ¡Con lo de Putin estamos buenos! Ahora solo falta que vengan aquí, al pueblo, a meternos un pepinazo. ¿Os imagináis? ¡Qué van a tirar, si nadie se acuerda de nosotros! Oye, ¿a vosotros no os esperan para comer? ¡Ostre, Julio, que son las tres! ¡Juanín, mira aquí! ¿Qué se debe?


